
Una vez más aparece la obsesión de la identidad en la literatura donosiana, ávido de respuestas a interrogantes formadas a través de relatos o rumores escuchados en los patios y pasillos de su niñez, el autor diseña un novelado ensayo familiar. Terratenientes ignorantes, políticos geniales, intelectuales, locos y monjas pueblan estas páginas tapizadas con la imaginación del autor.